La localidad de Malpartida encuentra enclavada en un tradicional cruce de
cañadas ganaderas de trashumancia. La localidad surgió como núcleo
pastoril durante la repoblación medieval por su situación estratégica en la
red de vías pecuarias.
Entre su arquitectura religiosa destaca sobre una colina la Iglesia
parroquial del siglo XVI de San Juan Bautista.
En Malpartida han tenido gran importancia los oficios tradicionales,
encontrándose hoy en día buenos ejemplos de ebanistería, guarnicionería
y talabartería.